Cómo enseñamos

Un método construido alrededor de la práctica, no de las presentaciones

Diseñamos este taller para personas que aprenden haciendo. Cada sesión está estructurada para que pases más tiempo hablando y practicando que escuchando teoría.

El principio central

No puedes aprender a vender leyendo sobre ventas

La razón por la que la mayoría de las capacitaciones no funcionan es simple: enseñan conceptos pero no crean la memoria muscular que viene de hacer la cosa de verdad. Saber qué es una propuesta de valor y poder decir la tuya en voz alta, con confianza, frente a un desconocido — son habilidades completamente distintas.

Este taller está construido sobre una premisa diferente. Llegas con tu experiencia y tu expertise. Nosotros te damos una estructura. Luego practicas — con el grupo, con el facilitador y por tu cuenta entre sesiones.

La incomodidad que sientes la primera vez que intentas articular tu valor en voz alta es exactamente lo que venimos a trabajar. Para la tercera sesión, se siente natural — porque ya lo has dicho suficientes veces que así es.

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Facilitador conduciendo una sesión de práctica de ventas estructurada
Estructura de la sesión

Cómo está organizada cada sesión

Cada sesión sigue un ritmo consistente: breve introducción del concepto, tiempo de construcción individual, práctica grupal y retroalimentación estructurada.

Introducción del concepto (15 min)

Cada sesión abre con una explicación breve y enfocada del concepto que vamos a trabajar. No es una conferencia — es un encuadre para que todos entiendan el propósito de la práctica que sigue. Usamos ejemplos reales del tipo de trabajo que hacen los participantes.

Construcción individual (25 min)

Cada participante trabaja en su propia versión del concepto — su propuesta de valor, su estructura de cotización, su guión de seguimiento. El facilitador recorre el espacio dando orientación y haciendo preguntas que ayudan a afinar el pensamiento.

Práctica grupal (40 min)

Cada participante presenta lo que construyó al grupo. Los demás juegan el papel de clientes potenciales — haciendo preguntas, poniendo objeciones y respondiendo como lo haría un cliente real. Aquí es donde ocurre el aprendizaje verdadero.

Retroalimentación estructurada (20 min)

Después de cada ronda de práctica, el facilitador da retroalimentación específica y accionable. El grupo también aporta observaciones. El objetivo no es criticar sino identificar uno o dos ajustes que harían la presentación más efectiva.

Entre sesiones

Lo que pasa fuera del salón también importa

Cada sesión termina con una tarea pequeña y específica diseñada para completarse antes de la siguiente reunión.

Después de la sesión 1

Practicarás tu presentación de valor con al menos dos personas en tu vida — un amigo, un familiar o un cliente actual. El objetivo no es venderles nada, sino decir las palabras en voz alta en un entorno de bajo riesgo y notar qué se siente natural y qué se siente forzado.

Después de la sesión 2

Elaborarás una cotización para un proyecto real o hipotético usando la estructura que construimos juntos. Si tienes una cotización pendiente en tu trabajo real, esa es la que usarás. La traerás a la sesión 3 para revisión y refinamiento.

Después de la sesión 3

Sales con un kit completo de ventas personal: tu propuesta de valor, tu plantilla de cotización, tu guión de seguimiento y tu enfoque de cierre. La tarea es usarlo en una interacción real con un cliente en las siguientes dos semanas.

Grupo pequeño dando retroalimentación estructurada durante el taller
Tamaño del grupo y ambiente

Pequeño por diseño

Mantenemos la cohorte pequeña de manera deliberada. Cuando hay demasiadas personas en el salón, el tiempo de práctica se comprime, la retroalimentación se vuelve genérica y el facilitador no puede darle a cada persona la atención individual que su trabajo merece.

Un grupo más pequeño también crea un entorno más seguro para practicar. Es más fácil hablar frente a seis personas con las que has estado trabajando dos sesiones que presentarte ante una sala de desconocidos. Esa seguridad psicológica es parte de lo que hace efectiva la práctica.

Ambiente psicológicamente seguro

Todos en el salón están en la misma situación. La dinámica del grupo es de apoyo, no de competencia.

Retroalimentación específica e individual

El facilitador conoce el trabajo y el contexto de cada participante, así que la retroalimentación es relevante para tu situación real.

Aprendizaje entre industrias

Escuchar cómo un plomero y un diseñador gráfico luchan con la misma conversación de precios resulta sorprendentemente clarificador.

Mira cuándo empieza la próxima cohorte

Las sesiones se programan periódicamente a lo largo del año. Consulta el calendario para ver las próximas fechas o contáctanos para que te avisemos cuando se esté formando una nueva cohorte.